Según la información oficial del Gobierno, la fecha estipulada para el inicio de la Copa Salta era mañana, 27 de mayo. Sin embargo, el silencio oficial empieza a marcar un desenlace previsible: la competencia podría no realizarse.
La contradicción es evidente. Mientras los equipos invierten tiempo, recursos y esfuerzo en sus respectivos clasificatorios, hoy ese camino no garantiza absolutamente nada. De hecho, ya hay clubes que lograron su lugar: Ceferino por la Liga Salteña, Boroquímica por la Liga del Valle de Lerma y Gimnasia y Tiro de Orán, aunque sin certezas sobre el desarrollo del torneo.
La falta de anuncios concretos por parte del Gobierno provincial no hace más que profundizar la incertidumbre y el desgaste de instituciones que ya vienen golpeadas desde lo económico y lo organizativo.
En este contexto, Osvaldo Romano, presidente de la Federación Salteña de Fútbol, fue contundente: «es muy difícil que se juegue la Copa Salta 2026 sin un respaldo económico real. En un país atravesado por el contexto económico y con una marcada baja en la concurrencia a los estadios, los clubes hoy no están en condiciones de afrontar los costos que implica la competencia.
El antecedente tampoco ayuda. En ediciones anteriores, los dirigentes debían poner el dinero de su bolsillo, con la promesa de un reintegro que, en muchos casos, llegaba hasta un año después. Un sistema inviable que generaba pérdidas y desfinanciaba a instituciones que hoy directamente no pueden asumir ese riesgo.
La Copa Salta supo ser una herramienta clave para el desarrollo y la visibilidad del fútbol provincial. Pero, sin inversión, planificación ni compromiso político, su continuidad se vuelve cada vez más lejana.


