La encrucijada de Central Norte entre la tabla de abajo y el sueño del Reducido
El fútbol es, ante todo, un estado de ánimo. Y hoy en barrio Norte el aire que se respira es completamente distinto al de hace un par de meses. Lo que arrancó como un torneo de dientes apretados y miradas constantes hacia la parte baja de la tabla, hoy empieza a transformarse en algo que el hincha del Cuervo conoce muy bien: la ilusión.
Seis partidos sin perder no son casualidad en una categoría tan implacable como la Primera Nacional. Con Alexis Matteo en el banco, Central Norte encontró esa solidez que antes le escaseaba. El equipo aprendió a sufrir, a cerrar los partidos y, sobre todo, a sumar.
Ahora bien, la matemática los pone frente a un escenario de doble lectura:
El objetivo primario: Los 29 puntos actuales marcan una luz de ventaja de seis unidades sobre Acassuso. No es margen para relajarse, pero sí da el oxígeno necesario para trabajar con otra serenidad.
El imán de los puestos de arriba: Estudiantes de Caseros marca la línea del Reducido con 36 puntos. Siete unidades de diferencia parecen mucho, pero con la dinámica con la que viene el equipo, la pregunta de Francisco Borda no suena descabellada: “¿Por qué no estar entre los ocho?”.
El gran desafío para este plantel no será solo físico o táctico, sino mental. Saber convivir con esa doble vara: mantener la disciplina táctica para no dejar puntos en el camino contra los de abajo, pero animarse a soltarse y jugar con el desparpajo de quien no tiene nada que perder a la hora de mirar a los de arriba.
Este domingo ante Almirante Brown a las 17 en el Martearena no es un partido más. Es la oportunidad perfecta para confirmar si este invicto es solo una buena racha para escapar del descenso o si realmente estamos ante un equipo que está para grandes cosas en el tramo final del campeonato.


